La mayoría de PYMEs europeas trabajan con China, y la gran mayoría dedican recursos insuficientes en formar a los empleados que llevan el día a día con China.

La cultura china es completamente diferente a la nuestra.
Un chino aborda los problemas de manera diferente, sus prioridades y sus proceso mentales no son los mismos que los de un occidental. Las grandes empresas americanas gastan miles de dólares en cursos de formación (cross cultural exchange), para formar a sus empleados para trabajar con culturas diferentes. Las empresas europeas le dan mucha menos importancia, y esto provoca ineficiencias.

Empleados preparados pierden tiempo “peleándose” con trabajadores chinos, solucionando malentendidos y problemas, cambiando de proveedor… en vez de hacer las cosas a la manera china y dejar que la relación fluya.

 

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